Tomado de este blog: http://nopeanuts.wordpress.com/
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Su trabajo, la poesía completa de Marianne Moore, fue elegido como la mejor traducción al español de obras escritas originalmente en lengua extranjera, editadas en 2011.
Olivia de Miguel es licenciada en Filología Anglogermánica por la Universidad de Zaragoza y doctora en Teoría de la Traducción por la Universidad Autónoma de Barcelona. También es profesora titular de la Facultat de Traducció i Interpretació de la Universidad Pompeu Fabra.
El Ministerio de Cultura de España distinguió la labor de traducción de Selma Ancira, nacida en México y residente en Barcelona con nacionalidad española. Estudió filología rusa en la Universidad Estatal de Moscú y griego moderno y literatura griega en la Universidad de Atenas.
Especializada en literatura rusa del siglo XIX y literatura griega moderna, ha traducido al español casi toda la obra en prosa de Marina Tsvietáieva, y títulos de autores como Alexandr Pushkin, Nikolái Gógol, Fiódor Dostoievski, Iván Goncharov, Iván Bunin, Mijaíl Bulgákov, Boris Pasternak, Serguéi Eisenstein, Nina Berbérova, Ósip Mandelshtam, Bulat Okudzhava, Izrail Metter y Lev Tolstói.
Entre los griegos del siglo XX ha traducido la ensayística de Giorgos Seferis, poemas de Yannis Ritsos, el teatro de Yákobos Kampanellis y la novela Loxandra de María Iordanidu.
Wish you enjoy my pictures and the poem.
Mi deseo es que pasen una muy feliz Navidad junto a su familia. Muchas gracias por seguirme.
Un abrazo.
en el marco de su gira por América Latina, el miércoles 14 de diciembre a las 19:30 horas en Punto de Encuentro, San José 1116, planta baja.
Estará presente el escritor Carlos María Domínguez.
Esta actividad es declarada de interés cultural por el Ministerio de Educación y Cultura, contará con interpretación al español y es de entrada libre.
Información obtenida de: http://www.camaradellibro.com.uy/?p=1957
http://www.elpais.com/articulo/agenda/Lane/_Helen/Helen/Lane/traductora/literaria/elpepigen/20040915elpepiage_11/Tes
2004
La traductora literaria Helen Lane falleció el 29 de agosto en Albuquerque, Nuevo México, a la edad de 83 años, a causa de un derrame cerebral. En el mundo anglosajón, tan reacio a la literatura traducida, Helen Lane consiguió forjarse un renombre insólito por sus traducciones de autores como Juan Goytisolo, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa, y contribuyó enormemente a crear un lectorado para sus autores: raras veces faltaba su nombre en la portada de los libros, todo un símbolo de exactitud y belleza de la palabra traducida. Como comentario sobre toda su obra, vale la pena citar lo que dijo la Publishers Weekly acerca de su traducción de Yo, El Supremo, de Roa Bastos: “El lenguaje es un triunfo tanto para la traductora como para el autor: espléndidamente imaginativo, vitriólicamente brillante y vituperativo, rabelasiano en sus extravagancias”.
Helen Lane dominaba siete idiomas pero prefería trabajar con el francés, el italiano, el portugués y el español: a lo largo de su vida tradujo más de noventa obras. Nació en Minneapolis y cursó estudios en la UCLA y en la Sorbona. Hizo su aprendizaje como traductora y correctora en los años cuarenta con la administración civil de los Estados Unidos, pero la década de los sesenta fue decisiva para ella, cuando trabajó para la editorial Grove Press en Nueva York. Allí preparaba entre 100 y 150 informes cada año sobre los libros que recibía de la editorial y tradujo a Duras, Perec e Ionesco, entre otros.
Desde 1970 trabajó por libre y se instaló en una granja en la Provenza, donde le encantaba recibir a sus autores y hablar hasta bien entrada la noche de los retos que sus textos le planteaban, hasta que tuvo que trasladarse a Albuquerque en busca de un clima más benigno para la osteoporosis que padecía.
Helen Lane era una mujer a la vez modesta y combativa en relación con su arte. Guardaba sus manuscritos en los sótanos de su granja provenzal, donde los roían la humedad y los ratones, mientras que su correspondencia con los autores y los editores se amontonaba dentro de cajones más sólidos en tierra más firme. Sin embargo, era capaz de llevar a juicio a las editoriales que querían cambiar un título que ella había elegido por uno más blando, de acuerdo con la opinión de un departamento de ventas mas preocupado por la publicidad. Afortunadamente para los que quieren aprender de su arte traductor, sus manuscritos más recientes se conservan en archivos universitarios. Merecen destacarse los que reflejan su colaboración con Ronald Christ en relación con la traducción de la novelista chilena Diamela Eltit. Con Christ había empezado a preparar una biografía de la escritora y mecenas argentina Victoria Ocampo.
El primer premio que recibió fue por la traducción de El manifiesto surrealista de André Breton, y luego se le otorgarían el National Book Award (Corriente alterna, de Octavio Paz), el US Pen Award for Translation (El conde Julián, de Juan Goytisolo ). En el 2000 fue galardonada con el Lifetime Achievement Award, el premio que concede la Asociación de Traductores Literarios Americanos.-